Apple Pay se ha convertido en uno de los sistemas de pago digital más extendidos gracias a su facilidad de uso y a las sólidas medidas de seguridad integradas en el ecosistema de Apple. Sin embargo, tal y como señalan desde ESET, empresa especializada en ciberseguridad, esta popularidad también lo ha transformado en un objetivo habitual para los ciberdelincuentes, que aprovechan la confianza de los usuarios para lanzar campañas basadas en ingeniería social y manipulación psicológica.
Apple destaca por construir entornos digitales donde la privacidad y la seguridad son elementos clave. Apple Pay incorpora tecnologías como la autenticación biométrica y la tokenización de las tarjetas, lo que complica enormemente el robo directo de datos financieros. Aun así, los atacantes rara vez intentan vulnerar la infraestructura técnica. En su lugar, centran sus esfuerzos en engañar al usuario para que facilite voluntariamente credenciales, códigos de verificación o incluso autorice transacciones fraudulentas.
Según explica Josep Albors, director de Investigación y Concienciación de ESET España, los estafadores se apoyan en la reputación de seguridad de Apple Pay para dar mayor credibilidad a sus mensajes. El riesgo no reside en la plataforma en sí, sino en la presión que ejercen para que el usuario actúe con rapidez sin comprobar la autenticidad de la comunicación.
Desde ESET identifican cinco modalidades de fraude que afectan de forma recurrente a los usuarios y que buscan obtener dinero, información bancaria o acceso a la cuenta de Apple:
Correos electrónicos, SMS o llamadas que alertan de supuestos cargos sospechosos, reembolsos pendientes o problemas con la cuenta. El objetivo es redirigir a páginas falsas donde se solicitan datos personales o financieros.
Supuestos compradores pagan con tarjetas robadas vinculadas a Apple Pay. Posteriormente, el cargo se revierte y el vendedor pierde tanto el producto como el importe.
El usuario recibe una transferencia inesperada o por una cantidad mayor y se le pide que devuelva el dinero por otro medio. Finalmente, el pago inicial resulta ser fraudulento.
Capturas falsas que simulan una transferencia realizada para presionar al vendedor a enviar un artículo que nunca ha sido realmente abonado.
Puntos de acceso falsos que imitan redes legítimas y redirigen a portales diseñados para robar credenciales del Apple ID.
Existen indicios claros que pueden ayudarte a detectar un intento de fraude relacionado con Apple Pay:
Mensajes que generan urgencia o miedo para forzar una reacción inmediata.
Solicitudes de contraseñas, códigos de verificación o datos bancarios (Apple y las entidades financieras no los solicitan de esta forma).
Peticiones para devolver dinero mediante métodos alternativos, como tarjetas regalo.
Presión para enviar productos antes de confirmar el pago real.
Comunicaciones inesperadas que dicen proceder de Apple o del banco.
Desde ESET recomiendan combinar buenas prácticas con medidas técnicas de protección:
Activar las notificaciones de todas las tarjetas asociadas a Apple Pay.
No compartir nunca códigos de verificación ni credenciales.
Desconfiar de pagos inesperados o solicitudes de devolución.
Evitar redes Wi-Fi públicas sin protección y priorizar conexiones seguras.
Revisar regularmente los movimientos de la cuenta y las tarjetas vinculadas.
Como recuerda Albors, los sistemas de pago digital aportan comodidad, pero también permiten que un fraude se complete en segundos. Tomarse unos minutos para verificar un mensaje o una transacción puede marcar la diferencia.
En caso de sospecha de estafa, es fundamental actuar con rapidez: contactar con la entidad bancaria para intentar bloquear la operación, modificar las credenciales afectadas y presentar denuncia ante las autoridades competentes.